sábado, 19 de mayo de 2012

Un viaje a través del palacio Nacional




El tema seleccionado para este trabajo es para hacer hincapié en su arquitectura, historia y transformación en el tiempo.
Estéticamente el palacio inspira una belleza que  remite a la época en que fue construido. El trabajo del arquitecto Agustín Goovaerts. Se ve reflejado en una pieza que ahora dista entre los paisajes del Centro de la ciudad.

El Palacio Nacional fue construido, como se mencionó antes,  por Agustín Goovaerts, nacido en Schaarbeek en Bruselas. Esta ostentosa construcción para sus años, comienza a tomar forma en 1925 en la carrera Carabobo, entre Pichincha y Ayacucho. De estilo románico  y piezas importadas desde Europa, el Palacio Nacional, contrario a lo que se esperaba, recibió muchas críticas por parte de la población. Su diseño era algo escandaloso en proporciones para esa época, lo consideraban muy pesado, de poca luz y costoso. Sin embargo, no tuvo mucha repercusión en el desarrollo de la misma y finalizado en 1933 culminó su construcción. Causando una insistente inconformidad de los antioqueños, por su estilo Gótico y un tanto renacentista.
Con el pasar de los años fue teniendo mayor acogida, ya que le aportaba modernidad a la ciudad y durante mucho tiempo hizo parte del centro cultural de la misma.

Hoy tristemente, el Palacio al igual que otras obras cercanas en el sector sufren un abandono, a pesar del valor estético tan imprescindible que tienen.

El Palacio Nacional sigue siendo un legado cultural, pero no se puede dejar de un lado, no es un atractivo muy llamativo, en comparación con otras obras de la ciudad que tienen un carácter más informativo dentro de su contexto histórico y estético.

Todos los días es visitado. No obstante, pasa por alto para la mayoría toda su riqueza arquitectónica, histórica y cultural.

Es conocido por las labores que se practican en él. Y es un marco de referencia por lo económico que ofrece, a nivel general, en las personas de la ciudad.

Sin embargo, quienes llegan por primer vez a Medellín tienen intereses, ya sean culturales, históricos, turísticos, estéticos o de arquitectura, acercan un poco más la mirada a un legado que perdura en  medio del tráfico, los ruidos, el caos que caracteriza el centro de la ciudad.

Bibliografía:

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