El tema seleccionado para este
trabajo es para hacer hincapié en su arquitectura, historia y transformación en
el tiempo.
El
Palacio Nacional fue construido, como se mencionó antes, por Agustín Goovaerts, nacido en Schaarbeek en Bruselas. Esta ostentosa construcción para sus años,
comienza a tomar forma en 1925 en la carrera Carabobo, entre Pichincha y
Ayacucho. De estilo románico y piezas importadas desde Europa, el Palacio
Nacional, contrario a lo que se esperaba, recibió muchas críticas por parte de
la población. Su diseño era algo escandaloso en proporciones para esa época, lo
consideraban muy pesado, de poca luz y costoso. Sin embargo, no tuvo mucha
repercusión en el desarrollo de la misma y finalizado en 1933 culminó su
construcción. Causando una insistente inconformidad de los antioqueños, por su
estilo Gótico y un tanto renacentista.
Con
el pasar de los años fue teniendo mayor acogida, ya que le aportaba modernidad
a la ciudad y durante mucho tiempo hizo parte del centro cultural de la misma.
Hoy
tristemente, el Palacio al igual que otras obras cercanas en el sector sufren un
abandono, a pesar del valor estético tan imprescindible que tienen.
El
Palacio Nacional sigue siendo un legado cultural, pero no se puede dejar de un
lado, no es un atractivo muy llamativo, en comparación con otras obras de la ciudad
que tienen un carácter más informativo dentro de su contexto histórico y
estético.
Todos
los días es visitado. No obstante, pasa por alto para la mayoría toda su
riqueza arquitectónica, histórica y cultural.
Es
conocido por las labores que se practican en él. Y es un marco de referencia
por lo económico que ofrece, a nivel general, en las personas de la ciudad.
Sin
embargo, quienes llegan por primer vez a Medellín tienen intereses, ya sean
culturales, históricos, turísticos, estéticos o de arquitectura, acercan un
poco más la mirada a un legado que perdura en
medio del tráfico, los ruidos, el caos que caracteriza el centro de la ciudad.
Bibliografía:
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