Todo
estaba saliendo como lo había planeado.Había tardado horas en ejecutar el plan
perfecto, nada podía fallar, contaba los segundos para verlo entrar por la
puerta. Era una noche fría y se suponía que él ya debía haber llegado. Según la
información que me había dado Sandra, la de la aerolínea, el avión aterrizaba a
las ocho en punto. Me parecía raro que estuviese tardando tanto.
Decidí
tomar el teléfono y marcar al aeropuerto para saber si el vuelo había tenido algún
contratiempo, pero las líneas telefónicas estaban caídas. la lluvia era
demasiado fuerte y los rayos habían quemado los circuitos de luz. Mi
preocupación cada vez era mayor.
No
veía la hora de que llegara Daniel, el amor de mi vida. Estaba demasiado
ansiosa porque sentía que esa tardanza no era por nada bueno, aunque me
tranquilizaba un poco acordarme del refrán que siempre decía mi madre: la malas
noticias son las primeras que llegan, pero esta vez algo me decía que hasta las
malas noticias habían desviado su camino por alguna razón y todos me estaban
ocultando algo, quizá una noticia que iba a dar un giro definitivo a mi vida.
Ya
era la una de la mañana y no tenía ninguna noticia de Daniel. Intente de nuevo
llamar pero mi intento fue en vano pues la tormenta cada vez era mayor decidí
dejar las llaves debajo del tapete como siempre solía hacerlo cuando él llegaba
de trabajar tarde y me fui a dormir mi mente no dejaba la idea de que él
estaba en peligro,que algo le pasaba sentía la extraña sensación de estar
escuchando su voz una y otra vez , diciéndome que lo ayudara, que por favor no
lo dejara ahí , no entendía si lo que me pasaba era un mal sueño o una realidad
que estaba tratando de ocultar para calmar mis ansias cuando por fin pude
conciliar el sueño me despertó un fuerte golpe a la puerta me pare
rápidamente de la cama con una sonrisa dibujada en mi rostro soñando con que
al abrir la puerta iba a encontrarlo pero no fue así al abrir la puerta no
encontré a nadie solo me invadió un frió que recorrió todo mi cuerpo sentí
su olor su respiración muy cerca de mí pero él no estaba fue una
sensación que nunca antes había sentido volví a la cama y espere que se
hiciera de día para llamar a averiguar por Daniel pero antes de que me
volviera a quedar dormida sonó el teléfono corrí a responder .
- - Hola! ¿Hablo con la señora Martina?
· - Sí , con ella habla - respondí
- - Soy Sandra, la persona que le dio la información
sobre el vuelo de su novio.Llamo a informarle que hubo un terrible accidente
debido a la lluvia y a la tormenta eléctrica que no pudimos detectar antes de
que saliera el vuelo... lo siento mucho... su novio falleció.
No
tuve palabras para responderle así que colgué el teléfono no sabía qué hacer estaba desesperada mis padres habían salido a un viaje de negocios y no
sabía cuándo volvían yo estaba sola no tenia familia cerca de donde yo
vivía y mis amigos qué decir de ellos nunca están cuando más los necesito .
A
partir de ese momento mi vida de algún modo había dejado de tener sentido él
era todo para mí todo lo que soñaba hacer era a su lado pero no podía
dejarme caer pues tenía una razón muy grande que me impulsaba a seguir
adelante a sacar fuerzas de lo más profundo de mi ser y a intentar sonreírle de
nuevo a la vida venía una bendición muy grande en camino mi bebé era lo
único que me quedaba de Daniel era mi ángel él que iba a venir a sacarme de
la tristeza tan profunda que estaba viviendo porque en ese momento mi mundo
estaba rodeado de una nube gris que no me dejaba ser feliz mi corazón estaba
lleno de odio pero era un odio sin sentido pues le tenía fobia a la
lluvia no soportaba la idea de que
lloviera pues esto me recordaba el acontecimiento que había destruido mi vida por eso siempre que llovía no salía de mi casa me quedaba pensando que por
culpa de esa tormenta mi hijo no tendría un padre y yo me había quedado sola
sin nadie a mi lado sin mi amigo sin mi compañero y sin mi razón de ser.
Ya
había pasado un mes después de la muerte de mi novio y mi hijo ya estaba por
nacer.Solo faltaban unas cuantas semanas, yo no podía estar más feliz, ya
quería tenerlo en brazos, contarle que su papá fue el mejor hombre del mundo y
que desde el cielo siempre lo iba a cuidar.
Mis
padres habían llamado para estar acá en el nacimiento de Simón eran los
abuelos más felices de la Tierra tanto así que decidieron hacer una parada en
Estados Unidos para traer todo lo que el bebé necesitaba cuando llegaron allá
me llamaron a preguntarme qué era lo que el niño necesitaba porque ellos
sabían que siempre se les va la mano en compras y yo soy de las que pienso que
no está bien exagerarse cuando estábamos hablando la señal se empezó a perder ellos estaban en medio de una tormenta muy fuerte, la lluvia no cesaba y
cuando por fin les iba a decir qué era lo que necesitaba se cortó la
llamada y otra vez vino a mí esa sensación de que nada estaba bien esperé cinco minutos y devolví la llamada nadie contestó luego después de unos
minutos de esperar recibí una llamada del hospital de Miami como no entendía
mucho inglés no supe con claridad qué era lo que había pasado lo que si
entendí fue que mi papá había quedado en coma debido a que un rayo había
entrado por su cuerpo y mi mamá estaba muy mal.
Desde
ese momento supe que la lluvia me traería las peores desgracias de mi vida.Ya
una vez me había pasado con Daniel, luego con mi padre ¿quién seguiría ahora? Me
preguntaba una y otra vez, todas las noches me acostaba deseando que no
lloviera más que todos los días estuvieran llenos de luz de vida y de
felicidad no quería más desgracias por culpa de ese fenómeno al que llaman
lluvia , ya suficientes tristezas me había traído.
El
gran día había llegado, por fin iba a nacer Simón y como no era raro, yo estaba sola. Mis padres aún seguían en Estados Unidos ya que mi papá tenía que someterse a
un tratamiento debido al impacto del rayo. Cuando nació Simón sentí que Dios por todo lo malo algo bueno te da, siempre te recompensa y nunca te deja caer,
y lo entendí en el momento que vi a ese pequeño angelito que tenía en mis
brazos.
Pasaron
los meses y Simón cada vez era más grande. Él se había convertido en mi nueva
razón de vivir mi padre se había recuperado y mi mamá era la abuela más feliz
del mundo entendí que no tenía porqué responsabilizar a la lluvia de las
cosas que pasan y entendí que existe algo que se llama destino que las cosas
pasan porque tienen que pasar y que no puedo temerle a unas simples gotas de
agua al fin y al cabo es agua no mata no envenena no hace daño es un
fenómeno natural que debe de pasar entendí que a veces nos cegamos demasiado
y nos negamos a ver la realidad pensando que todo lo que está a nuestro
alrededor es culpable de las desgracias que nos pasan en la vida pero no es así a veces debemos caer para darnos cuenta lo lindo que es el cielo, debemos
tropezarnos mil y una vez para que las golpizas después no nos duelan y
simplemente nos hagan más fuertes , debemos conocer lo más profundo del suelo para también así alcanzar lo más alto del cielo comprendí también que existen
mil razones para ser feliz y que por algo malo que nos pase no quiere decir que
nada bueno nos va a pasar en el futuro y lo más importante que comprendí es que no hay arcoíris si antes no hay un
poco de lluvia por eso ahora soy completamente feliz porque cada desgracia
que me pasó en la vida me enseño que tengo que ser fuerte , que tengo que
sonreírle a los problemas y no dejarme caer.