sábado, 19 de mayo de 2012

Un espacio para crecer


El Auditorio Fundadores es uno de los espacios culturales más grandes que tenemos en nuestra universidad. Su alta tecnología y sus instalaciones hacen de este sitio un lugar didáctico para la realización de programas académicos y actividades artísticas. Su diseño moderno lo hace agradable ya que está incitando a los estudiantes un espíritu innovador.

Por dentro del auditorio encontramos un diseño sencillo y didáctico, ya que las sillas están organizadas de tal forma que cada persona tenga una buena visualización del escenario, además estas son de buena calidad para que el espectador tenga más comodidad. Posee 664 butacas ubicadas en gradería. El sonido es de alta calidad y está distribuido por todo el auditorio de tal manera que todos los espectadores puedan oír con claridad, ya que está dotado de una buena acústica. Su iluminación es adecuada para el requerimiento de un auditorio porque contiene un juego de luces el cual puede reflejar a las personas que están en el escenario. Cuenta con aire acondicionado para que el espectador no sienta en ningún momento el calor concentrado de todos los espectadores dentro del auditorio. 

El auditorio también cuenta con un escenario grande de madera para que no sea resbaladizo; tiene 7 metros de profundidad por 15.5 metros de largo. Esto logra que sea seguro para la persona que este parada en el escenario y permite la realización de diferentes actividades. Al fondo del escenario se encuentra un retroproyector que es utilizado para mostrar videos, diapositivas, imágenes, entre otros. El escenario también tiene un atril para poder apoyar hojas y libros, esto con el sentido de que la persona que vaya a leer tenga mas comodidad. Además cuenta con varios micrófonos para que los espectadores puedan oír mejor lo que se está diciendo. En la parte anterior del escenario el auditorio tiene dos camerinos que son utilizados en las obras de teatro para el uso personal de los artistas.


En conclusión, vemos que nuestro auditorio cuenta con una variedad de comodidades que hacen de este un lugar apropiado para complementar la formación integral de los estudiantes y por esto mismo escogí este espectacular espacio con el que contamos en nuestra universidad. No es solo su gran uso el que lo hace magnifico sino también sus instalaciones, ya que son las mejores que un auditorio nos pueda facilitar a cada uno de los estudiantes.






Un deseo hecho pesadilla


  
La felicidad es algo fugaz, entendí ese 15 de noviembre del 2010. No valoraba las pequeñas alegrías que tenía por estar todo el tiempo buscando la  felicidad. Los pequeños detalles eran insignificantes para mí, siempre quería más, algo más grande, algo de mayor valor, porque pensaba que esas eran las cosas que me llenaban completamente. ¡Pero qué equivocada estaba!, “la felicidad no debe ser un destino al que todos queremos llegar, debe ser más bien una forma de vida que todos estamos dispuestos a llevar”, me dijo ella sonriendo y limpiando mis lágrimas con su pañuelo.

Mi vida era perfecta, tenía todo lo que puede hacer feliz a alguien: mis padres eran los mejores, siempre estaban conmigo incondicionalmente, eran más que nada, mis mejores amigos, mis cómplices. Con ellos vivía cosas que cualquier niño a mi edad desearía vivir con sus padres. No obstante, estaba en la época en la que no comprendía eso, ya estaba cansada de que quisieran hacer todo conmigo: ir a comer, ir a rezar, ir a ver ropa juntos y lo que más les gustaba era ir al cine,  ¡pero no a ver cualquier película!, les encantaba el género de terror. Tomarme de la mano y decirme: “mi bebé”, eso ya me aburría, además quería tener mis amigos, tal vez un novio con el que pudiera ir a ver ese tipo de películas, para tomarlo de la mano y decirle que nunca me soltara porque a su lado me sentía protegida.

El 15 de noviembre era mi cumpleaños. Ya iba a cumplir mis quince años y mis padres no querían hacerme una fiesta, querían irse de viaje conmigo a Disney a ver las princesas, no entendían que su “bebé” ya estaba creciendo y que ya esos planes no eran mis favoritos. Decidí un día antes de mi cumpleaños decirles que necesitaba hablar seriamente con ellos de un tema que quizás no los haría muy felices, pero que era necesario hablarlo.

Me senté en la sala y les expliqué una y otra vez que ya era grande y que quería tener mí intimidad, mi vida, mis amigos y vivir nuevas experiencias con otras personas. Ellos lo entendieron. La verdad, lo tomaron mejor de lo que yo esperaba. Aunque discutimos un poco, alzamos la voz, todo al final quedó solucionado, sólo me pusieron una condición: tenía que ir a ver por última vez una película de terror con ellos. Se llamaba la muerte y su estreno era el mismo día de mi cumpleaños. Se veía escalofriante,  entonces accedí a ello.

El día de mí cumpleaños llegaron con 3 boletos de cine, me dijeron que ese sería mí regalo. En parte no entendía por qué me iban a dar sólo una entrada a cine por mi cumpleaños número quince.  Sin embargo, lo vi por otro lado, uno más positivo, esa sería la última vez que iba con ellos. Justamente fue lo que deseé cuando soplé las velas de mi pastel.

Eran las 7 p.m. cuando entramos a ver la película. la sala estaba muy iluminada por que  todas las personas estaban buscando sus asientos, de un momento a otro se apagaron todas las luces. La sala se puso helada y la película comenzó. Yo estaba muy asustaba, entonces tomé fuerte la mano de mis padres y sentí un vacio que recorrió todo mi cuerpo. Supuse que era por la película ya que estaba muy miedosa y los protagonistas estaban a punto de fallecer en un accidente automovilístico. En ese momento pasaron mil cosas por mi cabeza, nunca había visto una película de terror que se acercara tanto a la realidad, fácilmente cualquier persona podía accidentarse, entonces la cercanía de la película con la realidad Hacía que cada vez sintiera más miedo y no veía la hora de que se terminara, quería que el deseo ya se hiciera realidad y que nunca más tuviera que ir a cine con mis padres.

La película se terminó a las 9 p.m., mis padres salieron felices dándome las gracias por haberles permitido ver esa película conmigo, repitiéndome una y otra vez que yo era su tesoro más valioso, su vida y más que nada su felicidad. Yo, por no herir sus sentimientos, les repetí exactamente lo que ellos me dijeron entre los dientes y sin ganas les dije que ellos también eran mi felicidad, cuando en realidad pensaba que no era así.

Susana, mi mejor amiga, estaba también saliendo de cine con sus padres y me invitó amanecer a su casa. Mis padres me dieron permiso porque sabían que si no lo hacían no les iba hablar nunca más, porque la noche anterior les había pedido que por favor me dejaran hacer mi vida. Ellos se despidieron de mí con una gran sonrisa porque me amaban, pero yo, con otra gran sonrisa, les respondí, al saber que aunque fuera una noche, iba a estar lejos de ellos.

Llegué a casa de Susana, que era tan solo a unas cuadras de la mía y se comenzaron a escuchar muchas sirenas de ambulancias. Todos los presentes en  la cuadra salieron a ver qué pasaba, pero Susana y yo no le prestamos atención a ese sonido que, después me daría cuenta, iba a cambiar mi vida por completo.

Los padres de mi amiga empezaron a gritar como locos que bajáramos que había algo importante que me tenían que decir. En ese momento me volvió a invadir ese vacío que antes en cine había sentido y escuché la peor noticia que pueden darte en la vida: “Luisa, lastimosamente tus padres acaban de fallecer en un accidente. El carro perdió el control y se quedó sin frenos. No hubo forma de salvarles la vida”, Dijeron.
En ese momento mi mundo se vino abajo, me sentía culpable, mi deseo de cumpleaños se había vuelto realidad, ¿ahora cómo irían a cine conmigo?

Pasaron tantas cosas por mi cabeza en ese momento que yo también llegue a desear estar muerta pero hoy, después de todo lo que viví, sólo concluí enseñanzas y lecciones. Entendí que las niñas siempre vamos por ahí cambiando “oro por cobre”. Sí, esa frase la dicen mucho porque es muy cierta: los humanos solemos siempre ignorar las grandes cosas por ver las pequeñas que supuestamente nos hacen felices, sin darnos cuenta que nos perdemos la Luna por mirar las estrellas.

Esa noche cambió mi vida y nunca más pude volver a ir a cine porque ver una película en un teatro me recordaba el deseo que había perdido, la catástrofe que había cambiado mi vida.  Una película de terror se puede convertir en realidad y volverse tu peor pesadilla sin ni siquiera estar dormido.

Todos tenemos derecho a soñar


Pienso de los sueños de la humanidad muchas cosas que se asemejan a la concepción que tiene el autor uruguayo Eduardo Galeano sobre los mismos. Está concepción, la  plasma en sus trabajos audiovisuales y literarios, y que emplearé en el próximo escrito para clarificar mis ideas sobre esto.

En  mi opinión  los sueños  que tienen hoy el hombre, son encontrar la felicidad pues para mí la vida se trata de eso. El primer para lograr serlo es que debes quererte a ti mismo y todos los días levantarte y al acostarte debes afirmar: yo soy importante, yo valgo, yo soy capaz, soy inteligente, espero mucho de mí, no hay obstáculo que no pueda vencer. el segundo es poner en práctica todos estos elementos como si pienso que soy inteligente, actuó como tal, si piensas que eres capaz, haz lo que te propones, etc. El tercero es que no se debe de envidiar a nadie por lo que tiene o por lo que es, ellos alcanzaron sus metas logra tú las tuyas. El cuarto es que no debes  tener rencor hacia nadie pues esto no te dejara ser feliz, hay que saber perdonar. Y el último paso es que todos los días de tu vida es agradecer por las cosas que tiene a tu alrededor y siempre piensa en los más necesitados, sin pensar que vas a recibir nada a cambio.
Galeano manifiesta  en su video El derecho de soñar: “La gente trabajará para vivir en lugar de vivir para trabajar”[1]; esto implicaría que la gente, por estar en la obligación de realizar un oficio para poder subsistir dejará así sus sueños a un lado para seguir con una vida monótona y falta de alguna satisfacción a nivel personal.
Como dice el autor en ese video también que la guerra en el mundo ya no es contra los pobres sino contra la pobreza.
El autor nos expone que algunos  políticos son muy corruptos ya que siempre prometen cosas y nunca cumplen, siempre se quedan con la plata.
El autor afirma que “el mundo ya no estará en guerra contra los pobres  sino contra la pobreza”[2]. A Los pobres la sociedad varias veces les da la espalda y los ricos casi  no les importa lo que pase con los demás, mientras ellos estén bien no pasa nada.
El autor dice que “nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión”[3]. Todos nos preocuparemos por todos y dejaremos la indiferencia a un lado y nos ayudaremos con humildad
En el libro Días y noches de amor y de guerra Eduardo Galeano expone lo siguiente: “Yo te contaba historia de cuando era chico y vos las veías ocurrir en la ventana”[4]. Los sueños que la humanidad tiene ahora son contados por otros uno ve los sueños de otros pasar y no necesariamente los que unos quiere perseguir por su propia felicidad.

El autor, además, cuenta su sueño en el que no habrán niños en la calle porque nadie permitirá esto, no existirá la discriminación.

En autor del  libro Días y noches de amor y de guerra: “No veía la luz ni podía ni caminar más de tres pasos”. La humanidad, ciega en el a fan del consumo, no puede caminar en la dirección de sus sueños.



Bibliografía:                                    
Internet:            
·           GALEANO, Eduardo. “El derecho de soñar”. Publicado en Youtube.com. Internet: <http://www.youtube.com/watch?v=todj4fK7FFI>  (Consulta:4 de abril de 2012).
·         IBID.


[1] GALEANO, Eduardo. “El derecho de soñar”. Publicado en Youtube.com. Internet: <http://www.youtube.com/watch?v=todj4fK7FFI> (Consulta:04 de abril de 2012)

[2] IBID. Minuto: 3:06.
[3] IBID. Minuto: 3:20



Un viaje a través del palacio Nacional




El tema seleccionado para este trabajo es para hacer hincapié en su arquitectura, historia y transformación en el tiempo.
Estéticamente el palacio inspira una belleza que  remite a la época en que fue construido. El trabajo del arquitecto Agustín Goovaerts. Se ve reflejado en una pieza que ahora dista entre los paisajes del Centro de la ciudad.

El Palacio Nacional fue construido, como se mencionó antes,  por Agustín Goovaerts, nacido en Schaarbeek en Bruselas. Esta ostentosa construcción para sus años, comienza a tomar forma en 1925 en la carrera Carabobo, entre Pichincha y Ayacucho. De estilo románico  y piezas importadas desde Europa, el Palacio Nacional, contrario a lo que se esperaba, recibió muchas críticas por parte de la población. Su diseño era algo escandaloso en proporciones para esa época, lo consideraban muy pesado, de poca luz y costoso. Sin embargo, no tuvo mucha repercusión en el desarrollo de la misma y finalizado en 1933 culminó su construcción. Causando una insistente inconformidad de los antioqueños, por su estilo Gótico y un tanto renacentista.
Con el pasar de los años fue teniendo mayor acogida, ya que le aportaba modernidad a la ciudad y durante mucho tiempo hizo parte del centro cultural de la misma.

Hoy tristemente, el Palacio al igual que otras obras cercanas en el sector sufren un abandono, a pesar del valor estético tan imprescindible que tienen.

El Palacio Nacional sigue siendo un legado cultural, pero no se puede dejar de un lado, no es un atractivo muy llamativo, en comparación con otras obras de la ciudad que tienen un carácter más informativo dentro de su contexto histórico y estético.

Todos los días es visitado. No obstante, pasa por alto para la mayoría toda su riqueza arquitectónica, histórica y cultural.

Es conocido por las labores que se practican en él. Y es un marco de referencia por lo económico que ofrece, a nivel general, en las personas de la ciudad.

Sin embargo, quienes llegan por primer vez a Medellín tienen intereses, ya sean culturales, históricos, turísticos, estéticos o de arquitectura, acercan un poco más la mirada a un legado que perdura en  medio del tráfico, los ruidos, el caos que caracteriza el centro de la ciudad.

Bibliografía: